LA COLONIZACIÓN DE SATIPO

Categoría:

Ficha técnica

Autor: Adolfo Lanyi

Género: Investigación, ensayo, entrevistas

Año 2019

pp. 270

Adquirir en la página de Facebook

Precio de venta: S/ 50.00

Envío gratuito a coordinar

ePub disponible en el siguiente enlace:

https://campoletradodigital.publica.la/library/publication/la-colonizacion-de-satipo-epub

Descripción

Sobre La colonización de Satipo:

«La colonización de Satipo, de Adolfo Lany, es una historia en la que las familias de migrantes superan las dificultades de la agreste geografía, los intereses políticos y los caprichos de la economía. Historia épica y maravillosa, narrada por los protagonistas».

Fragmento:

La madre de Juárez Torres, por ejemplo, arribó en 1927. «Mi padre llegó en 1930, se casaron en 1936 y formaron la familia Juárez, muy conocida y numerosa». La familia Ibazeta y Reátegui también vino de Ucayali, desde Contamana.

Hurgando en sus recuerdos, Silvio López, quizá el colono con menor edad que llegó a la zona, nos relata:

Llegué a Satipo en 1929. Mis padres me trajeron muy joven desde Lima. No tenía ni un año. Nací el 23 de setiembre y ahora tengo88 años y un poquito más. Mi padre vino con un contrato junto con varios amigos colonos. Se llamaba Manuel López Montes.

Cuando llegaron acá a Satipo había un campamento en La Granja, con un pequeño convento. Ahí se alojaron todos. Luego teníamos que buscar el sitio propicio para ubicarnos. La mayor parte nos ubicamos en la zona de Río Negro. Los testimonios y la prensa de la época señalan que los candidatos, nacionales y extranjeros, eran instalados en el Hotel de Emigrantes. Luego de asistir durante dos meses a las charlas sobre el cultivo de productos de panllevar y otros que se cosecharían en la colonia, firmaban los contratos de 12 cláusulas entre el gobierno de Leguía, representado por el director de Emigración y Colonización, y el colono. Entre las cláusulas se establecía la obligación de reintegrar al Estado los gastos realizados para tener derecho a los títulos definitivos de propiedad. Al principio, los aspirantes eran numerosos, pero poco a poco iban desertando, hasta que a la fecha de la partida viajaban muy pocos.